Sobre nosotros

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EL MAESTRO GRABADOR

Hola, me llamo Patxi Apellániz. Empecé a manejar un buril a los 14 años, de la mano de mi padre y maestro, José Apellániz García, grabador formado en la Casa de la Moneda y artesano de vocación. En aquel taller familiar de Madrid, que además era nuestra casa, jugar y trabajar eran la misma cosa: no recuerdo haber aprendido a manejar las herramientas porque sencillamente siempre estuvieron allí, formando parte de mi mundo desde antes de que pudiera llamarlas por su nombre.

Mi padre abrió su taller en 1956. Tengo el inmenso honor de ser la segunda generación de grabadores y continuar lo que mi padre me enseñó.

Completé mi formación con estudios de Diseño Gráfico en la Casa de la Moneda, Dibujo y Pintura en diversas academias, y miles de horas frente al banco de trabajo que ningún título puede sustituir. El buril —ese instrumento de apariencia sencilla y dominio extraordinariamente complejo— se convirtió con el tiempo en la extensión natural de mi mano.

Con más de 44 años de oficio a las espaldas, he tenido el privilegio de grabar para la Casa Real española, para las más altas jerarquías eclesiásticas, para el Parlamento, para instituciones militares y para coleccionistas de toda Europa. He grabado bastones de mando de generales, piezas para el Vaticano, sellos heráldicos para familias nobiliarias de varios países, alta joyería para las más importantes joyerías españolas e internacionales, instrumentos musicales, armas blancas y de fuego, y un larguísimo etcétera que abarca casi cualquier objeto en el que el metal sea el soporte y la excelencia, el único estándar aceptable. Aunque mis amigos solo me recuerdan por haber grabado varias veces las copas de la liga de fútbol.

Mi especialidad, y mi mayor pasión dentro del oficio, es el grabado heráldico: el estudio del escudo de armas de una familia, la interpretación de sus cuarteles y figuras, la traducción de todo ello a un surco en metal que durará generaciones. Cada encargo heráldico comienza con una investigación y termina con una pieza que nadie más podría haber creado exactamente igual.

Nací en Vitoria y crecí en Madrid con la fortuna de tener a mi lado a personas extraordinarias: mi abuelo, marino mercante que me inculcó el amor por la lectura y la historia; mi padre, que me enseñó el oficio y la honestidad, que es el pilar de mi trabajo. Siempre digo que grabo para mí, no para mis clientes, y lo doy absolutamente todo en esa labor.

Si tiene un proyecto en mente, me encontrará al otro lado del banco de trabajo.

Adrián Barrantes

El taller no sería el mismo sin Adrián Barrantes.

Licenciado en Historia del Arte, ilustrador y grabador formado en esta misma casa, Adrián aporta al taller una mirada que va más allá del trazo: conoce la historia que hay detrás de cada escudo, entiende el lenguaje visual de la heráldica y ejecuta el trabajo con la precisión y el cuidado que solo da quien ha aprendido el oficio de verdad.

Es mucho más que un colaborador. Es parte del alma de este taller y un amigo.