El buril no conoce límites en cuanto al soporte.
A lo largo de más de cuatro décadas he grabado absolutamente de todo y para todo tipo de personas: regalos institucionales para esas personas que vemos en la televisión, actos de amor de hombres y mujeres, objetos que terminaron en películas, series o teatros, joyas valiosas y exclusivas, también regalos de padres y madres orgullosos para sus hijos e hijas.
Cada uno de estos trabajos ha requerido una solución diferente, a menudo inédita: adaptar la técnica al soporte, al metal, al nivel de detalle requerido y a la importancia del destinatario. Es precisamente en este tipo de encargos donde la diferencia entre una máquina y un maestro grabador se hace más evidente.
Si su encargo no encaja en ninguna categoría estándar, si le han dicho en una tienda o joyería que no se puede grabar, consúlteme, le sorprenderé.